Odín Sphere... o cómo enamorarte de una BSO

Odin Sphere es un juego de rol para PS2, de Square - Enix. Sólo por eso ya era previsible mi inevitable atracción hacia él (aunque últimamente la compañía está dejando mucho que desear) Pero es que este juego tiene muchos encantos. Demasiados para ignorarlo.





Primero: sus gráficos y perspectiva.

A pesar de ser uno de los últimos juegos que salió para Playstation 2 antes de la aparición de la nueva generación de consolas, sus gráficos evocan un estilo retro al que es difícil resistirse. Su perspectiva lineal (te mueves hacia la izquierda o hacia la derecha de la pantalla, sin más) hace que recuerde los juegos más entrañables de mi infancia. Y ya sabéis a estas alturas cómo soy yo con las cosas de cuando era peque.

Segundo: Sus personajes y ambientación.

Vives  la historia desde la perspectiva de cinco personajes diferentes, uno por uno. Esto hace que los acontecimientos se entrelacen mientras vas jugando de una manera, cuanto menos, deliciosa. El que te parece el "malo" en la partida con el primer personaje, puede dejar de parecértelo cuando tú juegas con él y entiendes sus motivaciones.
Si no sabes nada de mitología nórdica, no te preocupes, cuando termines el juego sabrás.

Pero lo que realmente me hizo enamorarme él, a pesar de todo lo dicho es esto. Abrid bien los oídos:



No me enganchaba tanto a la Banda Sonora de un juego desde Final Fantasy IX. Ya iba siendo hora de que volviese a pasar. Es magia que retumba en los tímpanos.

¿Te acuerdas de... las muñecas de famosa?

Ahora que se acerca la Navidad y las televisiones nos bombardean sin piedad con miles y miles de anuncios de juguetes, películas navideñas absurdas, otras buenas, otras que repiten el mismo día del año todos los años, etc; he decidido reavivar la sección nostálgica de mi blog con un anuncio bastante añejo:





Este es el anuncio de 1970. En esta época no había nacido, pero la melodía sí que me es familiar porque durante mi infancia conviví muchas navidades con este otro:




Pero después ha habido varias versiones más. Como la de 1994




Y 1999 (para mi gusto la más sosa de todas)



Lo gracioso esto es que todos alguna vez hemos imitado a las muñecas pegándonos los brazos al cuerpo y dando pasitos pequeños mientras cantamos la cancioncita. O aún peor (y más divertido) hemos ridiculizado a alguien cantándola mientras caminaba. Yo tenía mi versión particular de la canción dedicada a cierto elemento que vivía por mi calle... pero esa es otra historia.

Qué recuerdos...

¡A jugar fuera!



"Hace un día precioso.Quiero que salgas a la calle a jugar"

El chiste es muy bueno, pero esta viñeta cómica podría expresar la realidad de miles y miles de niños y adolescentes de hoy en día. Sólo hay que hacer una comparativa entre el día de Reyes de cualquier año de la década pasada y el mismo día de cualquier año de estos últimos.
Antes, esa mañana era una fiesta en la calle, y no del botellón precisamente, sino de los niños. Todos los pequeños del vecindario salían a la calle a jugar con sus juguetes nuevos: bicicletas, coches teledirigidos, cometas, balones de fútbol... cualquier cosa. Y todas eran para compartir.

Pero ahora la realidad ha cambiado. Sales a la calle la mañana del 6 de enero y te encuentras con que no hay niños... todo está desierto.
Pero si miras por las ventanas de las casas (un poco indiscretamente) verás que los que antaño se reunían para enseñarse sus juguetes, ahora están congregados frente al televisor del salón, con un mando en la mano y la mirada fija en la pantalla. Sin saber lo que hay fuera, sin compartir con nadie.
Y cuando les dices: "Vamos a visitar a la tía Flora (introduce aquí, lector, el nombre de tu tía favorita) para darle sus regalos", los niños contestan con una sonora llorada, que sólo puedes silenciar diciéndoles "Llévate la consola portátil".

Y mientras la pobre tía Flora (vuelve a introducir aquí, lector, el nombre de tu tía favorita) le enseña con toda la ilusión del mundo los regalos al niño; él no le hace ni caso, porque está a dos centímetros de meterse dentro de la pequeña pantalla de la consola.

Yo también fui una niña jugona. Me encantan las consolas y aún hoy juego una partida o dos cuando mis ocupaciones me lo permiten. Pero nada me hacía disfrutar más que salir a la calle a llenarme las manos y la ropa de tierra con mis primos y los niños de por allí.

Ojalá los niños vuelvan a serlo algún día...

¡Día de Jack!

No es que me gusten las tradiciones americanas. Tampoco voy a decir que las odio; simplemente, la gran mayoría me son indiferentes. Pero el 31 de octubre es un día especial.

Los orígenes de Halloween vienen de muy atrás, y no son americanos, sino celtas.

Pero no voy a hablaros del Halloween como fiesta. Porque para mí ese nombre sólo tiene un significado:

Pesadilla antes de Navidad.

Qué decir de la maravillosa obra maestra de Tim Burton que no se haya dicho ya... Creo que esta película es la gran culpable de que muchos occidentales veamos este día con unos ojos totalmente diferentes . Qué brillantez la de Burton al ocurrírsele la idea al ver cambiar en un escaparate los adornos de Halloween por los de Navidad.

Y qué personaje nos ha dejado inmortalizado para siempre...




Jack Skeleton es especial. Y no sólo por su apariencia física. Es especial por sus ideales, sus intenciones y por lo que nos enseña. Muchas veces, aunque queramos cambiar, el mundo no nos deja; pero con perseverancia se consigue cualquier cosa. Jack es un revolucionario que se deja llevar por su ilusión, por su deseo de saber más; de avanzar, de descubrir cosas nuevas. Es un personaje noble, a pesar de ser el Rey del Mal.

Cuántas cosas de este personaje habrán en mi casa... Hace poco una amiga mía intentó contarlas todas y no fue capaz. En cada rincón se econdía algo nuevo y tenía que volver a empezar.




Volviendo a la película, tengo que dejar por aquí una curiosidad que no sabía hasta hace poco: el peculiar estilo de diseño de los personajes y los escenarios se debe a que Tim Burton animó a los dibujantes a hacer su trabajo con la mano contraria a la que usaban normalmente. Ahora entiendo esos perfiles sinuosos e inclinados. Brillante, Tim.

Y qué decir de la banda sonora... las canciones se te meten en el cerebro hasta tal punto que cualquiera puede sorprenderse tarareándolas sin venir a cuento.
Todas son geniales, pero la que nos mete directamente en la cabeza de Jack es esta:




Por todas estas cosas, de las que podría estar hablando todo el día hasta aburriros, Halloween es para mí, simplemente el Día de Jack.