Estreno de "Nine" (Número 9) en España, ¡por fin!




A pesar de que el estreno mundial de Número 9 (Nine), de Tim Burton, estaba previsto para el 9 de septiembre de 2009, en España (como siempre, a la cola de todo) se estrenará por fin el próximo 1 de enero.




La película está basada en un cortometraje dirijido por el propio Burton en 2004. El argumento se centra en un futuro próximo: Un invento conocido como la Gran Máquina aporta energías al resto de las máquinas, que se han revelado contra los humanos. Un grupo de nueve pequeños seres, a los que un científico dió vida poco antes de morir, intentará devolver el mundo a la normalidad.

Aquí os dejo el trailer oficial en español:



¿No os recuerdan a Sackboy?  Creo que voy a ir al cine para estrenar el nuevo año...

¿Te acuerdas de el Push Pop?

Corría el año 1994, cuando un día salió por la tele un anuncio que hizo que todos los niños dejásemos de comer chupetes con el palo tradicional, al menos por unos días. El anuncio en cuestión era el siguiente:


¡Cógele el gusto y guarda el resto! xD

Recuerdo perfectamente dónde estaba cuando lo ví por primera vez: con mi prima Eneiba en el salón de mis abuelos, cantando una canción de Jerry Rivera (mi memoria es mi mayor tesoro, ojalá nunca termine fallándome) y de repente las dos pusimos los ojos como platos. Arrastramos a mi abuelo poniendo cara de buenas hasta el kiosko más cercano y allí estaba. Nuestro Push Pop.
Al principio era genial, cuando le quitabas el plástico que lo envolvía, pero hasta ahí. Recuerdo que el sabor del caramelo no era tan bueno como el de los chupetes tradicionales y, lo peor de todo: el dedo que tenías que introducir (¡mente sucia, mente sucia!) para poder comértelo acababa pringado y pegajoso sí o sí. No había manera de evitarlo.
Así que ese fue mi primer y último Push Pop. ¿Y vosotros, tuvísteis alguno?

P.D.: Dedicado de nuevo a Manuel. Una gran sugerencia. ¡Gracias!

Auxiliar de seguridad: la esclavitud en pleno siglo XXI

En estos tiempos de crisis, las personas que tenemos un trabajo somos privilegiados. O eso dicen. Ese "privilegio" del que tanto hablan, a mí, está a punto de causarme una depresión.

Siempre he sido una persona fuerte. Cualquiera que me conozca puede decirlo. Lucho con uñas y dientes por mí y mi futuro, porque no me conformo con tener un puesto de trabajo al que cualquiera puede aspirar.
Pero mientras lucho por mi futuro, sacándome la carrera año por año, sabiéndolo llevar junto a una jornada laboral de doce horas diarias, soy auxiliar de seguridad.

Es decir, soy una esclava.

Una esclava sin derecho a la dignidad personal, que está en un puesto doce horas en el que se nos exige estar de pie todas ellas; en la que no puedes refugiarte ni cuando llueve en la garita donde los vigilantes de noche se pasan toda su jornada sentados; en el que no tengo ni tiempo estipulado para comer, porque si estoy comiendo tengo que hacerlo de pie para "no descuidar el servicio"; en el que no puedo sentarme a tomar una taza de café a media tarde porque puede aparecer el encargado de turno y ya corre el rumor de que "estás todo el día sentada".

Un puesto en el que, ni pidiendo con antelación los días para mis exámenes de la Universidad, que me corresponden por ley, me los dan libres. Ni siquiera las horas que dura el examen.

Un puesto en el que estás a expensas de lo que el cliente quiera, en el que tienes que aguantar que se dirijan a ti como "el servicio" y que, si un día se les ocurre que deberías regar las plantas, tienes que hacerlo. Y si se les ocurre que tienes que estar en tres sitios a la vez, también.

Un puesto en el que dan igual los domingos, festivos, fin de año, Navidad, Reyes, puente o lo que sea. Trabajarás lo que la empresa requiera, sin importar tu vida personal. Y si acabas no teniéndola por culpa de tu trabajo, mejor.

Un  puesto en el que tus compañeros vigilantes te miran por encima del hombro. Y tu empresa no te respalda en nada.

Una categoría profesional que no está ni reconocida, ni lo estará nunca. Mientras aguantas órdenes de vigilantes que no tienen por qué dártelas. Pero lo hacen.

Y todo por 800 cochinos euros, que no dan ni para ahorrar.

Un bucle vicioso que acaba, cómo no, destrozando personas. Ansiedad, estrés, impotencia, desgana...

¿Cuándo va a terminarse esto? Si es esto lo que llaman "privilegio", yo prefiero ser una desgraciada.

Sweet Child O' Mine...

Cuando echar de menos a determinadas personas es tu estado de ánimo permanente; hay días, semanas e incluso meses enteros, en los que te vas al suelo por completo.



Por suerte, siempre queda la música que tienes en común con esa gente. Y que de un modo u otro, te acerca a los que están lejos.

Uoooooooooo sweet child of mine...