Odin Sphere es un juego de rol para PS2, de Square - Enix. Sólo por eso ya era previsible mi inevitable atracción hacia él (aunque últimamente la compañía está dejando mucho que desear) Pero es que este juego tiene muchos encantos. Demasiados para ignorarlo.
Primero: sus gráficos y perspectiva.
A pesar de ser uno de los últimos juegos que salió para Playstation 2 antes de la aparición de la nueva generación de consolas, sus gráficos evocan un estilo retro al que es difícil resistirse. Su perspectiva lineal (te mueves hacia la izquierda o hacia la derecha de la pantalla, sin más) hace que recuerde los juegos más entrañables de mi infancia. Y ya sabéis a estas alturas cómo soy yo con las cosas de cuando era peque.
Segundo: Sus personajes y ambientación.
Vives la historia desde la perspectiva de cinco personajes diferentes, uno por uno. Esto hace que los acontecimientos se entrelacen mientras vas jugando de una manera, cuanto menos, deliciosa. El que te parece el "malo" en la partida con el primer personaje, puede dejar de parecértelo cuando tú juegas con él y entiendes sus motivaciones.
Si no sabes nada de mitología nórdica, no te preocupes, cuando termines el juego sabrás.
Pero lo que realmente me hizo enamorarme él, a pesar de todo lo dicho es esto. Abrid bien los oídos:
No me enganchaba tanto a la Banda Sonora de un juego desde Final Fantasy IX. Ya iba siendo hora de que volviese a pasar. Es magia que retumba en los tímpanos.







